Artículo: La importancia de la conservación de los bosques antiguos.

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Artículo: La importancia de la conservación de los bosques antiguos.

Rodrigo Infante Varas. Ingeniero Agrónomo. PUC.

En Ecología se ha desarrollado la teoría de la sucesión ecológica. Esta teoría ha nacido de la observación que a partir de un terreno desnudo, o cualquier estado del ecosistema, se van dando ordenadamente una sucesión de especies que van poblando el área y tendiendo a mayor cantidad de especies y mayor complejidad del sistema.
Esta sucesión permite siempre aumentar la producción global del ecosistema, tendiendo a lograr un equilibrio entre la fotosíntesis o producción del sistema y su respiración o el consumo de la energía capturada del sol, logrando un equilibrio donde:
Producción – Respiración es = a cero.
En los años 1950 y 1960 los biólogos Robert Whittaker y John Thomas Curtis lograron establecer modelos sucesionales respaldados en datos concretos de diversos ecosistemas.
Al llegar un ecosistema a su climax sucesional, se logra un equilibrio y el mayor estado de desarrollo del ecosistema, donde especies vegetales capturan la máxima cantidad de luz del sol, generan la mayor cantidad de biomasa por unidad de área y a su vez sustentan de esa manera a la mayor cantidad de fauna que ese ecosistema permite.
Desde el punto de vista de la captura de CO2, esta unidad de área con ese orden permite la mayor captura de dióxido de carbono, el que queda capturado en la biomasa de árboles, animales, insectos, hongos y restos vegetales que ha generado ese ecosistema.
 
Al cosechar este bosque esa materia orgánica se degrada, liberando el CO2 capturado y muchas de las especies pierden su hábitat, debiendo migrar o desaparecer produciendo pérdida de diversidad y liberación del CO2 capturado. 
Según la FAO (datos a 2025/FRA 2020), la superficie total de bosques en el mundo es de aproximadamente 4.140 millones de hectáreas, lo que representa alrededor de un tercio (31%) de la superficie terrestre del planeta. Más de la mitad de estos bosques se encuentran en zonas tropicales o subtropicales. 
Food and Agriculture Organization +4
Pérdida/Deforestación: Aunque la tasa de deforestación se ha reducido, el mundo perdió aproximadamente 10,9 millones de hectáreas anuales entre 2015-2025.
Distribución: Tres países (Brasil, Canadá y la Federación de Rusia) albergan más de la mitad (61%) de los bosques primarios del mundo.
Áreas Protegidas: Más de 700 millones de hectáreas, el 18% de la superficie forestal, se encuentran en áreas protegidas.
La pérdida de bosque en el mundo se han debido a malos manejos, incendios, tala inadecuada. Esto lleva a la erosión y pérdida de diversidad.
Suelo que ha tomado siglos formarse, se pierde en ríos y lagos y llega eventualmente al mar.
De ahí la importancia de su conservación y en una visión más global del planeta, vemos el rol fundamental que los bosques generan en todo el mundo, muchos millones de toneladas de CO2 son capturados anualmente por estos ecosistemas y su pérdida o mal manejo lleva a un retroceso que no puede recuperarse en pocos años. Estos procesos toman al menos décadas de formación y desarrollo.
 
 
 
La preservación de los bosques es esencial para el desarrollo armónico de la vida en esos lugares y estos bosques al ser de grandes extensiones, tienen efectos amplios y colaterales en otros ecosistemas adyacentes y si la superficie de bosques es muy grande, este efecto puede incluso ser planetario, como es el caso del Amazonas o los bosques de las estepas de Asia y Canadá.
Desde una mirada productiva del ecosistema, hay voces que estiman que un bosque antiguo no produce beneficios, que es un área perdida o de nula productividad, dado que no se cosecha nada. 
Este punto de vista hoy está muy cuestionado y se ha creado el concepto de los servicios ecosistémicos que un área produce en biodiversidad, generación de agua dulce limpia, aumento de la pluviometría del área, generación de diversos precursores de drogas para elaboración de fármacos, reservorio de vida y diversidad de insectos, virus, hongos y bacterias, que al existir en amplia diversidad, ayudan a controlar plagas y generan un ambiente más equilibrado y diverso.
Por supuesto hoy la captura de CO2 es un importante aspecto que puede y debe reducir los efectos de los gases de efecto invernadero.
Una gran tarea que la sociedad tiene hoy y de manera creciente en esta década, es lograr que aumenten muy significativamente, a razón de millones de hectáreas al año, el área de bosques nativos conservados de modo de generar reservorios de biodiversidad y aumentar la resiliencia de los sistemas naturales.
En estas áreas lo que se debe hacer es permitir a la naturaleza reponer sus dinámicas naturales, no intervenirlas y permitir que la vida simplemente se desarrolle por décadas con la mínima y ojalá nula presencia humana.
En el caso de que el nivel de daño sea muy grande, existen técnicas que permiten forestar extensas áreas de modo de reponer más rápidamente la cubierta vegetal, lo que permite reducir el impacto de la lluvia sobre el terreno y entregar las condiciones mínimas para que la naturaleza pueda recuperar su capacidad de cicatrizar.
Existen también experiencias de liberación de especies animales nativas en estos ambientes que incorporan, a través de sus ciclos de digestión, materia orgánica al ecosistema.
 
 
Esencialmente lo básico es dejar que sea la misma naturaleza la que debe poblar sus áreas.
El hombre puede usar estos ecosistemas de manera de aprender y visitarlos a través de áreas restringidas y controladas.
Debemos dejar de influir en estos espacios y recuperar grandes áreas silvestres, donde la observación controlada a través de caminos y huellas establecidas y la fotografía sean las únicas actividades permitidas.
En la actualidad los bosques naturales del planeta alcanzan solamente al 30% de su superficie. A principios del siglo 20, esta cobertura era por lo menos el doble.
En Bosqueduca nuestra tarea es generar consciencia de estos procesos e incentivar a la conservación y recuperación de estos ecosistemas tan valiosos en Chile y el mundo.
En la medida que permitamos que más espacios del planeta recuperen este estado o tendencia al clímax de la sucesión ecológica, más cerca estaremos de lograr un mayor equilibrio y bienestar para las diversas especies que habitan la Tierra. Así se podrá revertir la alarmante tendencia  de pérdida constante de muchas especies de todos los órdenes y representación de la vida en el planeta.

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